viernes, 21 de septiembre de 2018

"EL PELIGRO DEL DOBLE ÁNIMO"




LECTURA BÍBLICA DE HOY:

Santiago 4: 8, “ACERCÁOS A DIOS, Y ÉL SE ACERCARÁ A VOSOTROS. PECADORES, LIMPIAD LAS MANOS; Y VOSOTROS LOS DE DOBLE ÁNIMO, PURIFICAD VUESTROS CORAZONES”.

Gracias Dios mío por tu Palabra. Gracias por las pruebas, gracias por las bendiciones, llévate toda depresión, todo malestar físico y espiritual, rompe las cadenas, fortalece al débil, pudre todo yugo de las tinieblas, reprende todo espíritu de miseria, abre puertas Padre amado y suple las necesidades de tu pueblo, en el nombre de Jesús. Amén.   
 
MENSAJE: 

Debemos establecer primeramente lo que es una persona de doble ánimo, el término viene de la palabra griega dipsuchos, que significa “una persona con dos mentes o dos almas”

Es una persona que no sabe lo que quiere, fácilmente cambia de personalidad, es muy inestable y normalmente no tiene un norte definido.

Pero Santiago utilizaba el término "doble ánimo" para definir a las personas que estaban en el evangelio, pero que no eran constantes, entraban y salían, hoy los tenemos por montones.

De hecho Santiago le da su definición directa, sin maquillar mucho, él es así en su mensaje, no le gustan los rodeos y por eso la Epístola de Santiago es tan contundente, de hecho él daba el mensaje directamente a las personas, incluso iba a las casas de los hermanos, para que nadie pudiese ignorar su prédica.

Santiago nos da la voz de alerta acerca de

“EL PELIGRO DEL DOBLE ÁNIMO”

Y miren cómo él define al hombre de doble ánimo: "EL HOMBRE DE DOBLE ÁNIMO ES INCONSTANTE EN TODOS SUS CAMINOS", Santiago 1: 8

Así que, Dios nos está haciendo una revelación de extrema importancia, porque muchas veces, sin darnos cuenta, nos volvemos de doble ánimo en términos espirituales, osea que nos alejamos y volvemos.

Dios nos ha dado las bendiciones y ha permitido las pruebas, pero Él no quiere que seamos inconstantes, tenemos que ser firmes, tenemos que perseverar hasta el fin en este evangelio de Jesucristo, no con nuestras fuerzas propias, sino con las fuerzas de Dios.

Vamos a acercarnos a Dios cada vez más, vamos a limpiar nuestras manos y los de doble ánimo purificar los corazones,  “ACERCÁOS A DIOS, Y ÉL SE ACERCARÁ A VOSOTROS. PECADORES, LIMPIAD LAS MANOS; Y VOSOTROS LOS DE DOBLE ÁNIMO, PURIFICAD VUESTROS CORAZONES”, Santiago 4: 8.

Si no conoces a Jesús,  ven a sus pies, ven a su Redil, Él te espera con los brazos abiertos, ahora que estás a tiempo !!!
Dios te bendiga !!!    
       
Héctor Paula.
Para la Gloria de Dios